5 feb 2014

Irvine Welsh el escritor de la novela “Trainspotting” revive el sentimiento noventero de todos aquellos que vivimos su adaptación al cine


La imagen serena del escocés Irvin Welsh ya era impactante. En su conversatorio con Eleanor Watchel  en el Hay Festival en Cartagena, se mostró bastante autobiográfico en relación a lo que sucedió en la novela. Recordó que para crear a su personaje principal pensó en que tenía que ser alguien que odiara su lugar de origen. Mark Renton el personaje principal es escocés y para él esto era lo peor, así que, siempre se quejó de ser un ciudadano que padecía la colonización de los ingleses y que como todo ciudadano escocés era servil y patético.
El ser extranjero con relación a la sociedad londinense lo hacía ser más sagaz y se odiaba a sí mismo por querer maximizar su potencial, pero a su vez, querer ser del montón. El personaje de la novela tiene muchas lecturas encima dice el autor, y sobre todo pensamientos de Schopenhauer que los demás personajes no tenían. Se desencanta por haber vivido la vida antes de haberla vivido en realidad.
Algo que resaltó Irvin sobre los escoceses es que son ambiciosos pero que carecen de confianza en sí mismos como consecuencia de la colonización. Como experiencia personal el autor de la novela Trainspotting señala que los londinenses por la gran cantidad y talento derrumban a los que no pertenecen a su lugar, a los extranjeros que como él padecieron muchas penurias y cayeron en el mundo de la heroína al darse por vencidos en su momento.
Ahora bien, el autor vivió su mundo heroinómano que se ve reflejado en la historia pero también soñó en que podría hacer cosas aun peores como robar o tener experiencias aun más fuertes a través de la literatura.  Lo interesante de la conversación es ese pensamiento que hay sobre la lucha de ideologías entre Inglaterra y Escocia, un estado pluri étnico frente a uno mono étnico en palabras de Irvin, y a lo que esta situación puede llevar.
Su respuesta sobre la despenalización de las drogas fue contundente, es un hombre que está en contra de que el estado controle las drogas adictivas, como lo vio el visionario George Orwell en su libro “Un mundo feliz”, pero por otro lado, cree que alejaría a las personas de ese mercado negro que tienen que encontrarse a menudo para conseguirlas y que de alguna u otra forma los contagia de esa atmosfera de crimen.
En Edimburgo su infancia fue pobre y tuvo que vivir con pocas cosas sin ser consciente de que era pobre en realidad, ya que no había convivido con personas que tuvieran dinero hasta que fue creciendo y empezó a trabajar para ganar su propio dinero en oficios varios.
Fue disc-jockey por muchos años por lo cual disfrutó colaborarle a Danny Boyle con la banda sonora de la película que adaptó en 1996 y que tuvo tanto éxito.    
Por último cuenta que su actual libro, que aún no ha sido traducido al español, ni llegado a América,  se llama  “Skagboys” y que es sobre un contexto político que habla de la industrialización y desindustrialización, veremos que sorpresa nos trae este escritor de culto para quienes vivimos los noventas al lado de Mark Renton y su grupo de amigos inconformes.