La imagen serena del escocés
Irvin Welsh ya era impactante. En su conversatorio con Eleanor Watchel en el Hay Festival en Cartagena, se
mostró bastante autobiográfico en relación a lo que sucedió en la novela.
Recordó que para crear a su personaje principal pensó en que tenía que ser alguien
que odiara su lugar de origen. Mark Renton el personaje principal es escocés y
para él esto era lo peor, así que, siempre se quejó de ser un ciudadano que
padecía la colonización de los ingleses y que como todo ciudadano escocés era servil
y patético.
El ser extranjero con relación a
la sociedad londinense lo hacía ser más sagaz y se odiaba a sí mismo por querer
maximizar su potencial, pero a su vez, querer ser del montón. El personaje de
la novela tiene muchas lecturas encima dice el autor, y sobre todo pensamientos
de Schopenhauer que los demás personajes no tenían. Se desencanta por haber
vivido la vida antes de haberla vivido en realidad.
Algo que resaltó Irvin sobre los
escoceses es que son ambiciosos pero que carecen de confianza en sí mismos como
consecuencia de la colonización. Como experiencia personal el autor de la
novela Trainspotting señala que los londinenses por la gran cantidad y talento
derrumban a los que no pertenecen a su lugar, a los extranjeros que como él
padecieron muchas penurias y cayeron en el mundo de la heroína al darse por
vencidos en su momento.
Ahora bien, el autor vivió su
mundo heroinómano que se ve reflejado en la historia pero también soñó en que
podría hacer cosas aun peores como robar o tener experiencias aun más fuertes a
través de la literatura. Lo interesante
de la conversación es ese pensamiento que hay sobre la lucha de ideologías
entre Inglaterra y Escocia, un estado pluri étnico frente a uno mono étnico en
palabras de Irvin, y a lo que esta situación puede llevar.
Su respuesta sobre la
despenalización de las drogas fue contundente, es un hombre que está en contra
de que el estado controle las drogas adictivas, como lo vio el visionario
George Orwell en su libro “Un mundo feliz”, pero por otro lado, cree que
alejaría a las personas de ese mercado negro que tienen que encontrarse a
menudo para conseguirlas y que de alguna u otra forma los contagia de esa
atmosfera de crimen.
En Edimburgo su infancia fue
pobre y tuvo que vivir con pocas cosas sin ser consciente de que era pobre en
realidad, ya que no había convivido con personas que tuvieran dinero hasta que
fue creciendo y empezó a trabajar para ganar su propio dinero en oficios
varios.
Fue disc-jockey por muchos años
por lo cual disfrutó colaborarle a Danny Boyle con la banda sonora de la
película que adaptó en 1996 y que tuvo tanto éxito.
Por último cuenta que su actual
libro, que aún no ha sido traducido al español, ni llegado a América, se llama “Skagboys” y que es sobre un contexto político
que habla de la industrialización y desindustrialización, veremos que sorpresa
nos trae este escritor de culto para quienes vivimos los noventas al lado de
Mark Renton y su grupo de amigos inconformes.
