Llegó una tarde aquel chico que ella había conocido por redes sociales. Las cosas entre ellos no habían funcionado porque eran demasiado parecidos. Tenían los mismos demonios. Pero la comunicación entre ellos era constante y sin motivo alguno, puesto que la vida los tenía en polos opuestos aunque no tan alejados de la misma realidad. Una que a veces se contaban aunque doliera.
Ella sentía atracción por él y él por ella, pero no lo suficiente como para estar juntos. Aunque ella en sus días lóbregos pensaba en cómo sería la vida con él. Instantáneamente venían a su cabeza pensamientos macabros y de inseguridad porque ya sabía lo que le esperaría. Tendría que resignarse a vivir sin pensar, sin racionalizar las emociones y eso era imposible.
Esa tarde en que él volvió a su puerta, ella vio en su cara el rostro de la muerte. De la muerte que siempre le está rondando a ella últimamente y le envía miles de señales que esquiva día tras día. Aunque ella es demasiado inteligente y ha sabido estar en varias ocasiones en situaciones similares, esta vez sintió un dolor diferente, era un mensaje para ella.
Sintió que había un alma peor que la suya necesitando ayuda, ese era el mensaje. Que había un alma que había dado tanta lidia en las mentiras y en su propio dolor y que estaba posada en frente suyo y no pudo esperar a salir a ayudar. Sin importar que fuera el último centavo que le quedaba o que fuera la última vez que le viera. Sólo quería salir y entregar todo lo que poseía sólo para no ver decaer otra alma silenciosa y llena de dolor.
Ahora, que pasará con la suya? Qué va a pasar con su propia alma?Si aunque parezca llena de fuerza y de estabilidad, esa alma mira todos los días por el balcón y piensa que pasará desde esta altura? quién la extrañará? Que haría con los gatos? que pensarán quienes siempre la admiran y le echan flores por sus logros? Qué pensarán quienes creen que es feliz? Dolerá?
Pero vuelve adentro y se toma un trago y sigue escribiendo. Porque escribir la exorcisa, escribe y escribe, por chat a quien la escuche, en su blog, en su Facebook, se toma una foto, la publica, saluda a su mejor amiga y está aún peor que ella. Entonces respira profundamente y de repente encuentra a otra alma como la suya...fuerte, llena de energía, feliz, que se toma fotos y que le gusta escribir, y que tiene el mismo dolor que jamás expresa, y que se imagina que va a cruzar la calle con el semáforo en verde.
Entonces se imagina un mundo lleno de almas dolorosas que se van a ayudar entre ellas desde su dolor y que nunca decaerán, porque lo último que queda es la fe.