La canción que acompañó a quienes nos encontramos por primera vez solos en una ciudad inmensa y con calles peligrosas. Donde nadie sabe de nosotros, y donde encontramos en la oscuridad esa unión con la grandeza y el culto al individualismo. Puede ser Buenos Aires, Bogotá, México, Caracas, Río de Janeiro, o cualquier ciudad de Latinoamérica. Lo que hace grande esta canción es que nos llega por igual a todos los que nos sentimos acompañados por la furia de su letra y música. Gracias Gustavo, aún sigo en la ciudad de la furia. ¡See you in heaven!