4 ene 2014

Blue Jasmine de Woody Allen


Cuando empecé a ver la última película de Woody Allen "Blue Jasmine", no pude evitar pensar que iba a poner algo autobiográfico en alguno de sus personajes, pero vaya sorpresa que se ha salido de ese patrón. Lo único que sigue manteniendo es el jazz, las calles de Nueva York ( agregando a San Francisco) y la ostentosidad.

Jasmine es un personaje trastornado, que habla en un eterno monólogo sin importar lo que los otros puedan pensar y toma pastillas todo el día. Su trastorno viene desde antes de haber perdido su fortuna, desde antes ya se avergonzaba de su familia y hasta se cambió el nombre para parecer más importante y crear una historia a través del origen de su nombre para ser atractiva a los demás.  Ahora bien, se casó con un multimillonario que la hizo feliz por un tiempo.

Este personaje se sale del arquetipo manejado por Woody Allen del personaje que requiere una revisión psicoanalítica, a una revisión psiquiátrica aguda. Hay una locura por el dinero muy exquisita y nadie mejor para interpretar a Jasmine que la actriz Cate Blanchett con ese glamour y excelente interpretación. 

En su fascinante conversación con sus dos pequeños sobrinos intentando explicarles su estado mental hay una frágil línea que separa a la realidad de la locura. Se siente una terrible ansiedad al ver a una mujer con esa clase de problemas a cargo de dos indefensos. Son los contrastes que le dan intensidad a la película.

Salgo con ganas de tomar una copa de vino puesto que a eso sabe la película y también sabe a muchos monólogos que generalmente no quiero escuchar. 

Les dejo la banda sonora...