25 feb 2026

¿ENCONTRARÍA A LA MAGA?

Cuántos recuerdos y viajes de la mano con Julio Cortázar tomando como pretexto a Oliveira buscando a la Maga. Cuántas veces fuimos Oliveira o fuimos la Maga? Esa delicia de historia narrada entre poesía, narrativa, pintura, música y sobre todo enamoramiento. Esa historia es Rayuela. Hoy regreso con mucho miedo a este libro. Miedo porque no quiero revolver tantas sensaciones que me llenaron de vida, pero un miedo acompañado de placer. Hoy soy la Maga, de nuevo la Maga. Sigo estando del lado de acá y tomando un café sin cigarrillo. Me gustó quedarme de este lado, tal vez porque no tuve el valor de irme, solo me he ido en sueños. Pero para mi regocijo nunca tuve el deseo de ir para ese lado. Acá he tenido a mi Rocamadour, a mi Oliveira, mi cerveza y mis discos de jazz. He sido la Maga pero sobre todo he sido Oliveira, porque no solo he tenido el lado femenino sino que también está en mi vida ese ABC propuesto por mi propio juego. Soy ambos, tomando cerveza como Oliveira, pero también mirándome al espejo como La Maga. Tal vez Cortázar pensó a la Maga un poco más sumisa por admirar a Oliveira por sus grandes conocimientos sobre literatura y resaltó a Oliveira como el intelectual que la amaba y a la vez huía. Huía como un intelectual cobarde de hermosas palabras pero blando de carácter. Soy los dos. Soy Oliveira porque amo mi libertad y siempre estoy explicando cada cosa. Soy la Maga porque también caigo en la estupidez y porque también tuve un Rocamadour. Hoy regreso a Rayuela para descubrir si aun sigo siendo La Maga que busca más lo emocional que lo racional.